Abrimos los sábados de 10 a 14 h.
Straub y Huillet, cineastas, en Valdeska.

Jean Marie Straub / Danièle Huillet

Volumen 1 : 3 DVD + Libro 64 páginas
Volumen 2 : 4 DVD
Idiomas: Alemán
Subtítulos: Castellano

"La primera cosa que cualquier película debe hacer es contarle a las personas que hace cien años era posible bañarse en el río" (Jean-Marie Straub)

"La película [Dónde yace tu sonrisa escondida, un film de Pedro Costa sobre Jean-Marie Straub y Danièle Huillet] tiene dos lados: una declaración de amor, en general, por las películas, por las personas, por lo que quieren decir, por lo que representan, por su idea de un mundo mejor; porque ellos quieren continuar con el cine. No quieren dejar morir el verdadero cine, el cine del pueblo, de la calle, de la naturaleza, de los árboles y no de los coches: un cine del agua, no de las armas. Estas son cosas importantes hoy en día, porque se hacen películas muy peligrosas, duras, pobres, y las personas sólo quieren ver violencia, están muy unidas a la violencia, y Straub siempre enseña -y otros directores, como Ozu- que no se necesitan armas, eliminan las armas del cine. Es una idea de vida y de amor. En la película aparecen una historia de amor, creo, y una historia de trabajo muy unidas, en la que el trabajo es amor y el amor es trabajo". (Pedro Costa. Entrevista. Hotel Jazz, Barcelona, 7 de junio de 2006).

"Straub es una persona que nunca se cansa de hablar de historia del cine, de que tenemos antecesores. No padres, sino más bien como algo a nuestras espaldas. Personas que lucharon mucho, que lucharon contra el sistema y sufrieron, personas que estuvieron años y años sin hacer películas, personas que estuvieron presas, en cárceles o en campos de concentración. Nosotros tenemos una historia en nuestro cine, Straub nunca se olvida de eso. No olvida, no olvida, no olvida. Recuerda también que el cine está hecho con las manos, (...) con observación, con audición, con atención, sobre todo con atención. Es una cosa en la que él insiste mucho: una atención permanente, una atención que llega al nivel de tensión, tensión de una cuerda tensa. Por ejemplo, en una relación amorosa entre un chico y una chica siempre hay una tensión, cuando se está apasionado. Lo bonito sería vivir siempre en esa tensión. Eso es lo que Straub me dice, nos dice: que lo bonito sería vivir siempre en esa tensión de cuando se está apasionado. Ese momento en el que la cuerda está estirada al máximo, ahí es bonito vivir. Creo que ellos lo han conseguido, tanto en el cine como en la vida". (Pedro Costa. Entrevista. Hotel Jazz, Barcelona, 7 de junio de 2006).

Otros DVDs de Intermedio en Valdeska:

Hacia el Sur · Las vacaciones del cineasta
Dir.: Johan van der Keuken
Duración: 182 min.
Idiomas: Holandés
Subtítulos: Castellano/ Inglés/Francés/Holandés

Paris à l'aube · El chico ciego · Beppie · Herman Slobe · Big Ben · El espíritu del tiempo · El Gato
Dir.: Johan van der Keuken
Duración: 179 min.
Idiomas: Holandés/Inglés
Subtítulos: Castellano/ Inglés/Francés/Holandés

Cofre Robert Kramer
2 DVD + Libro
Duración:
328 min.
Idiomas: Inglés
Subtítulos: Castellano/Francés

Cofre Jean-Luc Godard - Ensayos
4 DVD + Libro
Duración: 441 min. +Material Adicional
Idiomas: Francés
Subtítulos: Castellano

Cofre Aleksandr Sokurov
4 DVD
Dolorosa indiferencia (1983-1987) Días de eclipse (1988) Madre e hijo (1997) Moloch (1999)
Idiomas:
Ruso
Subtítulos: Castellano

Cofre Albert Serra
3 DVD + Libro
Duración: 305 min. +Material Adicional
Idiomas: Catalán
Subtítulos: Castellano/ Francés/ Inglés


Lo han conseguido. La Muela en Segunda B. Un historia de fútbol y samurais. También de la pelotita se puede decir que es una cosa mental. Cuando a principios de temporada había que construir un equipo , un hombre, un entrenador, Emilio Larraz, reclutó lo que nadie quería, gente consciente de estar al final de su carrera futbolística o de hallarse aún en sus albores, veteranos de mil batallas o púberes del balón, víctimas del nada que perder o incrédulos del todo que ganar, reiterados proscritos o libres de antecedentes. Con esta mezcla de últimas y primeras oportunidades se lió la muela contra el todopoderoso Teruel y los grandes de su grupo: Egea, Zaragoza B, Monzón... y se clasificó para la liguilla de ascenso. Jugó contra tres equipos muy superiores en presupuesto de otros grupos de España, entre ellos el histórico Constancia de Inca y les superó. Hasta aquí un breve apunte del triunfo de la voluntad.

Pero esta acción no queda sólo en el aire de un pueblo y los borceguíes de un equipo. Aquí, en los plúteos de Montaigne, Robert Walser, Séneca o Wittgenstein también nos añade una gota de estar, de estar en la faena. Estos chiflados del "estáte en lo que estás" de la pelotita nos han puesto a la mano un pequeño ensayo, "El breve tratado del gran cuerpo".

El gran cuerpo es algo fácilmente identificable con una relación de pareja. Acciones comunes dobladas y una energía más tranquilizadora y poderosa que la individual. En los momentos de reconocimiento mutuo y aceptación se siente el gran cuerpo y cualquier empresa es más llevadera. Uno de los dos parece llevar la voz cantante. Pero es sólo fachada y atributo, sin el otro sus acciones serían demasiado de cuerpo presente. Lo otro, el otro, nos aligera y nos ayuda a borrar el gesto del yo.

Recuerdo al para mí más exquisito jugador de todos los tiempos, Carlos Lapetra, un ser que sin dejarse notar aglutinó los intersticios de un equipo de seda que ya sólo se cita por pura nostalgia. Creo que fué quien dió sentido a aquel grupo de gente entregada y fino manejo de balón. Quien aportaba energía en el momento preciso y quien borraba el innecesario exceso de tensión a un equipo, su Zaragoza, que no fue oficialmente en su época el mejor equipo del mundo pero sí con los recursos de que disponía, el más exquisito. Carlos Lapetra, jugador culto y rico de familia, tuvo la elegancia de morir joven, pero la idea de gestión de un gran cuerpo continúa encarnada por él, la misma que permite trayectorias como la del propio La Muela y que es el resultado de una gran determinación de grupo y de la falta de respuesta del adversario ante algo tan poco nítido y aprehensible: un gran cuerpo.
AAVV
Cineastas frente al espejo
T&B Editores
Madrid, 2008
238 pág.
P.V.P. 16,50 €

En 1948, en un artículo publicado en la revista L’Écran Français, el director y crítico francés Alexandre Astruc acuñó un nuevo término: la camera-stylo. Astruc pensaba en el cine como un instrumento con el que los cineastas podían expresar sus pensamientos y sus sentimientos igual que los escritores lo hacían con la pluma estilográfica en sus ensayos y novelas. El libro Cineastas frente al espejo reúne quince artículos sobre algunos de los cineastas que alcanzaron aquella aspiración: escribir con la cámara. Diarios fílmicos, autorretratos, cartas filmadas… Un cine de lo íntimo que recorre el día por fuera, sencillamente, que recupera el valor del objeto, lo señala, lo nombra y nos recuerda su presencia: la taza, el juguete, el rayo de sol que parte la mesa. Cineastas que graban su mundo, su reflejo en el mundo, sus ojos mirando. Películas personales, hechas a solas, que se mueven en los márgenes del cine que nos llega en abundancia en un circuito demasiado cerrado que da la espalda a lo discreto.

Hace décadas que tenemos la costumbre de grabar los acontecimientos importantes de nuestras vidas, antes en 8 mm., ahora en formatos digitales cada vez más asequibles que nos permiten dejar un recuerdo en movimiento de haber estado aquí. Una especie de memoria externa, por si nos falla la nuestra. Alain Cavalier explicaba así esta costumbre: “Me llevó mucho tiempo entender algo simple: que no puedo soportar que algo que veo y que me gusta desaparezca, por eso tomo notas de todo y ahora filmo cosas”. Los hermanos Lumiére ya lo hicieron, entre su filmografía encontramos escenas familiares y cotidianas: el desayuno de un bebé, una partida de naipes, la llegada de un tren a la estación… Desde entonces hasta hoy, el cine ha buscando siempre formas de ponernos en contacto inmediato con el mundo.

Mientras Naomi Kawase llama por teléfono al padre que le abandonó de niña, su cámara graba el sonido de su llanto, la voz del padre extraño, el silencio del abandono más crudo (Ni tsutsumarete/En sus brazos, 1992). En Vakantie van de filmer (Las vacaciones del cineasta, 1974), Johan van der Keuken nos da la imagen opuesta, la felicidad familiar. Este libro también nos acerca a los diarios de Jonas Mekas, de David Perlov, de Nanni Moretti, con sus gentes, sus gestos, sus conversaciones. Y a las cartas filmadas: en News from Home, Chantal Akerman filma la ciudad de Nueva York mientras escuchamos el contenido de las cartas que su madre le envía desde Bélgica; en Sans Soleil, de Chris Marker, una voz en off nos escribe desde países lejanos. Son algunos títulos de un cine que busca su sitio entre el documental y la ficción. Las películas no son fáciles de encontrar, pero estos textos hablan a los ojos con la misma calidez que las imágenes que nombran.

Texto: Lucía Boned/ Ilustración: Matías Males

Otros títulos para lectores de Cineastas frente al espejo:

Autobiografías visuales

Guasch, Ana Maria

Ed. Siruela

P.V.P. 13,95 €

Ningún lugar adonde ir

Mekas, Jonas

Caja negra Editora

P.V.P. 28,00 €

Víctor Erice/Abbas Kiarostami. Correspondances

Bergala, Alain; Balló, Jordi (dir.)

Centre Pompidou

P.V.P. 15,00 €

Documental y Vanguardia

Torreiro, Casimiro; Cerdán, Josetxo (ed.)

Editorial Cátedra

P.V.P. 18,60 €

El libro de la almohada

Shonagon, Sei

Alianza Editorial

P.V.P. 6,75 €


Unos días atrás en Bolonia en la Pinacoteca Nazionale. Un lugar donde lo que más llama la atención son los vigilantes de sala, muy acordes con un espacio detenido en las horas, de expresiones afines a lo expuesto en el museo, cansinas, de vuelta de mucho, capaces de desnudarte de un golpe de ojo, grabados con el fastidio de ser molestados por los escasísimos visitantes y administradores de la languidez que ralentiza toda la pinacoteca. Dos cosillas nos detuvieron; una tabla temprana con un martirio de una santa atribuida a pseudo-Jacopino o algo parecido, con la mártir asaetada siguiendo el dictado de un maduro ordenante y, una santa cena pequeñísima de El Greco. La tablilla tan, tan delicada; El Greco tan, tan rotundo y visible. Resumiendo, un edificio de ambiente mustio y plano que no dejamos de recomendar a quien no busque grandes sensaciones en el día a día y a veces se autodefina con un ¿qué hago yo aquí?.

Horas después en el Museo Morandi. Años atrás vimos una exposición en el IVAM que nos dijo bien poco, sus enormes salas perjudicaban aquella obra. Tampoco aquí pasan desapercibidos los vigilantes de sala, mujeres todas, que concuerdan perfectamente con lo expuesto, amables y acompañándote con el gesto la visita, como si cada una mostrara una cuidada estancia de su hogar. La sencillez del museo está del todo relacionada con la diluida y firme pincelada de Morandi. Los adjetivos a su trabajo sobran y no pasan de adjetivos como solemos hacer con lo ya hecho por otros cuando nos imponemos decir algo al respecto, pero del Museo Morandi podemos decir que es un buen sitio para presentir serenidad, cariño y un estar compacto.

Ah! Si les gustan los quesos vayan al pequeño estanco Al Regno delle Forma. Antica Formaggeria Bolognese (desde 1923). Via Oberdan, 45.

De vuelta a la Valencia de los fastos a cuestas, ahora la requeteenésima exposición Sorolla y sus requeteenésimas colas de personal interesados en el único artista que les interesa a las cabecitas de las colas de las exposicionesorolla... pues tenemos aún la ocasión hasta principios de enero de contemplar "El esplendor del Renacimiento en Aragón" en el Museo San Pío V, también conocido por Museo de Bellas Artes de Valencia y que como su nombre indica se encuentra en la misma ciudad. Puntualizaciones éstas creo que necesarias por el perpetuo desdén de los valencianos hacia sus fondos y actividades. A pesar de la ciudad de las colas de Sorolla, esta exposición de sobria y tenaz calidad ha llegado a Valencia. Si van es cierto que luego quizá no la puedan comentar, pero hay exposiciones que pueden no ser necesarias comentar.

Mención de libro: "Los ojos de la piel", de Juhani Pallasmaa. Sobre la memoria corporal que nos procura el sentido del tacto. Ya decía Goethe: "las manos quieren ver, los ojos acariciar".

Texto: Silvio Loscertales /Ilustración: Matias Males
Otoño, primavera invernal que ensueña lecturas y libros. A ver si limpiamos un poco la librería y la hacemos más clara y menos densa, pintamos algunas paredes y tendemos hacia un colmado de desmomentos, una cartografía sin músculo donde sentirse solo y acompañado.

Tiempo de recibir "Caspar-David Friedrich: arte de dibujar", catálogo de la exposición en la Fundación Juan March de Madrid, en un excelente papel Phoenix motion xantur, 115 gr. a un precio de 29 euros y con una calidad de impresión en letra e imágenes de agradecer. Lo agradecemos.

Antes, en septiembre, fuimos a Huesca al Centro de Arte y Naturaleza a ver las tizas y esculturas de Per Kirkeby, marcas de agua ligeras en la trabazón de lo tildado como artístico. En un acogedor espacio de recorrido espiral amable ideado por Moneo, los dibujos del danés parecen delicadamente esgrafiados sobre borrados tegumentos boscosos que nos fijan con liviandad y nos nutren, nos aproximan al anhelo tan religioso de ser uno mismo sin notarse y atemperan nuestras ansias de pavo inquieto. Como nosotros vimos solos el museo suponemos que pocos habrán visto esta obra. El catálogo está aquí para algún curioso e incluye algunos textos de P.K. Pero la exposición estaba allá, en un lugar llamado Huesca. En ese norte tranquilo falto de humanos si no hay vacaciones en grandes ciudades, con carreteras de punto final fronterizas con Francia y sus senderos de ida a los portillones, esos paseos de acabarse y empezar mundos, mundos de bruma incompartibles y no señalizados, sobrecogedores y de momento no recreativos.

Pero hala, a los libros y en concreto a nuestro idolillo Robert Walser que seguimos manteniendo en altar y oh! sorpresa! la edición de "Ante la pintura (narraciones y poemas)" y lo que un personaje de un cuadro llega a hacerle sentir y retratar <>. En lectura estar sobre las letras de R.Walser es descansar sonriente sobre una mullida superficie que acoge y regenera, un plancton de sonrisas y sorpresas. Qué digo! un plancton nada afectado, humilde y orgulloso que nos protege haciendo decir a alguien de un solo golpe "soy una potencia rústica".

Friedrich, Kirkeby, Walser. Los tres con nombres pegados, Caspar-David, Per, Robert, alargando su memoria y la nuestra. Seres de los que colgarse.

Texto: Silvio Loscertales/Ilustración: Paula G.

El prodigio que fue India
Arthur L. Basham
Editorial Pre-Textos
2009
804 págs.
p.v.p. 38,00 €
isbn: 978-84-8191-950-9

Arthur Llewellyn Basham (1914-1986) es uno de los grandes historiadores de India antigua. Su obra maestra, El prodigio que fue India, publicada por primera vez en 1954 y revisada desde entonces en numerosas reediciones, no es tan sólo una historia más de la antigüedad india, sino una introducción de gran envergadura a toda la civilización clásica del Indo, que incluye temas tan variados como la arqueología, la ciencia política, el sistema legal, la estructura social y la vida cotidiana, los sistemas filosóficos y religiosos, el arte y la literatura. La ausencia de una traducción castellana ha sido una laguna lamentable en el acervo de libros en español sobre India, damos pues la bienvenida a esta nueva versión de un libro de lectura obligatoria para todos aquellos interesados en esta fascinante civilización.

Basham inició su carrera en la Universidad de Londres en 1948, trabajando como profesor en la Escuela de Estudios Orientales y Africanos (SOAS) de esa universidad hasta 1965, fecha en la que se trasladó a la Universidad Nacional de Australia en Canberra donde se jubilaría en 1979. Después ocuparía varios puestos de profesor visitante en diversas instituciones, la última de las cuales fue la Sociedad Asiática de Calcuta. El gran especialista en India medieval David Lorenzen fue su alumno entre los años 1962 y 1968, primero en Londres y luego en Canberra:

“Él era famoso entre sus estudiantes por la paciencia y afecto que siempre mostró hacia ellos y por sus cuidadosas correcciones, línea a línea en algunos casos, de las tesis que dirigía. Hasta se llegó a decir que Basham había escrito prácticamente las tesis de algunos de sus menos diestros doctorandos. Prueba de su entrega y dedicación a los estudiantes fue el gran número de tesis doctorales que supervisó, más de cincuenta en total, incluyendo a indios, británicos, australianos, norteamericanos y, por lo menos, un mexicano (Benjamín Preciado). A través de sus obras, de sus estudiantes y de los estudiantes de éstos, su influencia y su memoria siguen estando vivas”.

Durante el siglo XIX y hasta la mitad del XX, coincidiendo con la independencia de India, los conocimientos que los eruditos occidentales transmitieron sobre este país fueron, en general, tendenciosos, acríticos, faltos de recursos o basados en errores históricos y filológicos. Más pendientes de apuntalar, consciente o inconscientemente, la visión del mundo de la que procedían que de entender desde dentro, desde sus propios paradigmas, aquella a la que dirigían sus investigaciones, produjeron textos que dejaron de ser útiles casi al tiempo de publicarse. Muchos de estos antropólogos de sillón ni siquiera necesitaron pisar India para dictar cátedra sobre ella. Poco a poco, sin embargo, una nueva generación de especialistas, más formados y más involucrados de manera personal, comenzaron a desbrozar esa selva enmarañada de datos, comentarios y conclusiones. Una tarea titánica pero imprescindible de la que salieron varios estudios modélicos entre los que destaca El prodigio que fue India. Después de más de cincuenta años, el libro de Basham sigue siendo de obligada consulta para cualquiera que quiera iniciarse o profundizar en algún aspecto de la cultura india desde la prehistoria hasta el medievo. Sus capítulos ofrecen una visión clara y cabal del arte, la historia, la sociedad, las costumbres, la religión, la filosofía, la política, la arqueología, la lengua y la literatura, condensados de manera magistral, casi insuperable, y con una voluntad de estilo, de seducir al lector no sólo con el contenido sino también con la palabra que le da forma. Basham, investigador, poeta y novelista, construyó una obra maestra que no deja de lado otros aspectos esenciales de la historia como los poemas, las epopeyas, las leyendas, las músicas y danzas populares y el teatro; sin olvidar la vida de grandes hombres, con una predilección que no oculta hacia Asoka como gobernante y hacia Buda como guía espiritual. Todo ello con amor minucioso respecto a las fuentes que maneja y contagioso en cuanto a la pasión expositiva.

Texto: Jesús Aguado y Juan Arnau / Ilustración: Sergio

Otros títulos para lectores de El prodigio que fue India

La astucia del vacío
Jesús Aguado
Ediciones Narila
2005
210 págs.
p.v.p.: 15 euros
isbn: 9788460958420

La palabra frente al vacío
Juan Arnau
Fondo de Cultura Económica
2006
347 págs.
p.v.p.: 17,5 euros
isbn: 97896816775172

Patanjali/Spinoza
Pre-Textos
De próxima aparición
Contra los poetas
Witold Gombrowicz
Traducción de Francisco Ochoa de Michelena
Sequitur
2006
93 págs.
p.v.p. 7 euros
isbn: 978-84-95363-29-9

«A veces me gustaría mandar a todos los escritores del mundo al extranjero, fuera de su propio idioma y fuera de todo ornamento y filigranas verbales, para comprobar qué quedará de ellos entonces.»

¿Quién no ha pensado alguna vez que la poesía es aburrida? O mejor: ¿quién, que haya frecuentado lecturas de poesía, no ha escuchado las modestas disculpas de un poeta justo antes de recibir una lección magistral de sopor?

Witold Gombrowicz se pregunta: «¿Por qué no conozco nada peor en materia de estilo ni nada más ridículo que ese modo con que los Poetas hablan de sí mismos y de su Poesía?» De los recitales poéticos, al autor de Ferdydurke le molesta el empalagoso cruce de elogios entre presentador y poeta. Detesta la poesía escrita para poetas, pero sobre todo, aborrece lo que él llama ‘el estilo poético’ de la poesía. La crítica llega también a la relación entre el público y su olimpo de vates: la admiración snob que se profesa a algunos poetas nace de un cúmulo de carencias personales. En la sociedad actual, es la necesidad de mitos y no la virtud de las obras lo que construye los podios.

El libro incluye Contra la poesía y Contra los poetas, que apareció en 1951 en la revista francesa Kultura. Tras su publicación, la airada respuesta de numerosos intelectuales polacos no se hizo esperar. Sólo Czeslaw Milosz se atreve a concederle cierto crédito en una carta también publicada en Kultura. Gombrowicz contraataca en 1952 con su artículo El maldito empequeñecimiento: «Cuando de la poesía en verso se trata, la prensa (así lo sostengo) no es un órgano de la opinión pública, sino un instrumento de terror.»

Heredero del humor feroz de Karl Kraus, Gombrowicz no sólo arremete contra distintos estamentos del mundo intelectual de la época; también se atreve a corregir y recomponer un fragmento del Inferno de Dante.

Pero la polémica que generan las posturas del genial novelista polaco pasa a un segundo plano cuando nos adentramos en las reflexiones que hay tras ellas: «¿Qué es para mí la literatura fútil? Aquella que pretende resolver los problemas de la existencia. La literatura seria se limita a plantear esos problemas.»

Texto: Andrés Navarro / Ilustración: Paula G.

Otros títulos para lectores de Contra los poetas

Ferdydurke
Witold Gombrowicz
Seix Barral
2001
317 páginas
p.v.p: 18 euros
isbn: 978-84-322-1976-4

BAKAKAÏ
Witold Gombrowicz
Tusquets
1986
272 páginas
p.v.p: 13 euros
isbn: 84-7223-087-2

Curso de filosofía en seis horas y cuarto
Witold Gombrowicz
Tusquets
2009
152 páginas
p.v.p. 7.95 euros
isbn: 978-84-8383-150

Robinson Crusoe
Ajubel
una novela en imágenes inspirada
en la obra de Daniel Defoe
Editorial Media Vaca
180 páginas
p.v.p. 25,00 €
isbn 978-84-935982-0-4

Las imágenes que componen este acercamiento sin palabras a la obra de Defoe, te llevan siempre hacia delante, hacia delante, por mucho que quieras detenerte y admirar formas y colores, hacia delante, no ya por el ansia de alcanzar el desenlace de una historia que todos conocemos, sino porque cada ilustración mira a la siguiente hasta componer un libro en movimiento. Así que al llegar al final hay que volver, una y otra vez, volver al comienzo, a esa línea pintada sobre la arena, a ese blanco sobre el cual todo ha de suceder todavía, todo está sucediendo siempre.

La primera vez que abrí este libro y seguí esa línea temí por un momento que no me subyugase, y sin embargo tan sólo unas páginas después me encontré naufragando, experimentando un reverencial temor ante la primera noche en la isla, deslumbrada por la exuberante belleza de aquel paraíso, transformándome, de hombre-mujer civilizado, esperanzado, joven, intacto, en naufrago, exiliado, capaz de medir sus fuerzas y de encontrarse capacitado para hacer frente a la adversidad, pero también perdiendo, perdiendo las promesas acariciadas, los sueños, la vida esperada. Endureciéndose Robinson y nosotros con él, sintiendo la inmensidad y la impotencia, la soledad que todo el valor del mundo no puede resolver, aquello que ya no somos nosotros, que son los otros. Y el tiempo, el tiempo que se cuenta pero no se retiene. ¿Quién no se sabe un Robinson marcando en la arena palotes que son días?

Adoro la portada interior, que viene a ser no sólo un homenaje a las primeras ediciones de la novela sino un resumen brevísimo de esta historia universal, suficiente para refrescar memorias o introducir a no iniciados. Y entre el verde las imágenes de agua que nos ofrece Ajubel, los sonidos que contienen esas imágenes, el estruendo de la tormenta, el silencio en el que queda suspendido Crusoe al sumergirse en un mar ahora tranquilo, el placer de Viernes al bucear junto a los peces...Y esa huella sobre la arena blanca, que es una mirilla al paraíso, que es una huella solitaria, que se ve sobrevolada por pájaros (¡tan presentes en la isla!), que te invita a poner tu pie sobre su contorno, como hacíamos en las playas de la infancia, y medirnos con ella.

El Robinson Crusoe de Ajubel editado por Media Vaca es un libro hermoso, un artefacto maravilloso, suma de inteligencias y sensibilidades, que funciona con precisión y en el que cada detalle, desde las guardas hasta el colofón, se despliegan en perfecta coherencia ofreciéndonos multitud de resquicios en los que hallar claves, complicidades, guiños. No sorprende pues que haya sido merecedor del prestigioso Premio Bologna Ragazzi 2009 en la categoría de Ficción. Previamente había sido incluido en la White Ravens List 2009, y premiado por la Dirección General del Libro de la Consejería de Cultura Valenciana como Mejor Libro Ilustrado 2008 en la modalidad de Lengua Castellana.

Texto: Catalina González / Ilustración: Paula G.

Otros títulos para lectores de Robinson Crusoe

Robinson Crusoe
Defoe, Daniel
Cátedra

2000
409 páginas
p.v.p. 8,80 €
isbn: 9788437618449

Viernes o los limbos del Pacífico
Tournier, Michel
Editorial Alfaguara
2004
267 páginas
p.v.p. 16,85 €
isbn: 978-84-204-2225-1

Foe
Coetze, J.M.
Random House Mondadori
2005
156 páginas
p.v.p. 7,95 €
isbn: 978-84-9793-559-3

El señor de las moscas
Golding, William
Alianza Editorial
1998
249 páginas
p.v.p. 8,00 €
isbn: 978-84-206-3411-1

La invención de Morel
Bioy Casares, Adolfo
Ediciones Destino
2006
200 páginas
p.v.p. 14,00 €
isbn:
978-84-233-3811-5

www.mediavaca.com
www.ajubelstudio.com

Del caminar sobre hielo
Werner Herzog
La Tempestad
Barcelona
2003
112 páginas
p.v.p. 12,00 €
isbn: 978-84-7948-973-1

"Quedan muy pocas imágenes. Observando el panorama desde aquí se ven sólo edificios. Apenas se puede encontrar una imagen. Habría que excavar hondo como un arqueólogo para intentar encontrar algo con éxito en este paisaje devastado. Hoy hay poquísimas personas que luchen por la necesidad de conseguir imágenes adecuadas. Tenemos absoluta necesidad de imágenes que estén en armonía con nuestro nivel de civilización y con nuestra intimidad más profunda. Hay que luchar duramente para obtenerlas. Yo no me quejo de que a menudo tenga que escalar montañas de ocho mil metros para encontrar imágenes limpias, claras y transparentes. Aquí ya nada es posible. Debo buscar bien. Iría a Marte o cogería el primer cohete que me llevara a Saturno. Es difícil hallar aquí lo que da transparencia a las imágenes, lo que había antes. Iría donde fuera para encontrarlas."

Del caminar sobre hielo fue escrito por Werner Herzog en 1974. Se trata del cuaderno de notas que llevó consigo durante un viaje de Munich a Paris donde el punto de llegada no era un lugar -o no sólo un lugar- sino una forma de mirar, de estar en el mundo. Herzog recibió en Munich la noticia de la grave enfermedad de Lotte Eisner, una de las más importantes profesional del cine alemán del siglo, y decidió que debía ir a verla; decidió también que esa visita no podía ser dentro de unas horas, las del trayecto en avión de una ciudad a otra, de un país a otro, sino que el recorrido debía conducirle a otro estado, a la gravedad absoluta del hombre que se enfrenta a la muerte. Por eso, con la claridad de iluminado y con la simplicidad del loco, decidió que debía ir caminando: un par de botas, una bolsa de deportes colgada del hombro, una chaqueta, una brújula. El trayecto comenzó el 23 de noviembre de 1974 y finalizó el 14 de diciembre de ese mismo año. Cuando llegó a la ciudad francesa, Lotte Eisner estaba viva. Había sobrevivido a la enfermedad. Para poder visitarla en su convalecencia, Herzog había tenido que anteponer el espacio y el tiempo, el transcurrirse del espacio y del tiempo, la condición necesaria.

Este cuaderno de notas áspero, que se escribió porque se pensaba y tal y como se pensaba, se erige por tanto no sólo en la reseña biográfica de un desplazamiento, sino en la constatación fáctica de una forma de ver el mundo: en la transcripción de un mandamiento de la ley de Herzog: el silencio, el espacio, el tiempo otorgan al hombre la postura correcta para la asunción de determinados sucesos. Esta revalorización de lo cotidiano -la enfermedad es lo cotidiano- encaja con la cita del principio: Herzog, observando Tokio desde las alturas, habla con Wenders en el documental-homenaje que este compuso para Ozu, Tokio Ga. Donde los turistas encuentran una grata sorpresa, Herzog encuentra la urgencia de la búsqueda. Una postal no nos conmueve porque no pasa los dedos por nuestro cuerpo. Un barco atravesando la montaña sí. La locura de Klaus Kinsky también. Herzog se pasa la vida encontrando el sentido justo de las cosas aunque suponga la búsqueda más radical y conflictiva, la de lo que no está traducido, lo que no se puede abarcar. Del caminar sobre hielo es por tanto otra etapa extraordinaria del afán que da sentido a su vida, donde de alguna forma el director alemán se implica aún más porque decide hacer vida propia -sufrir en su cuerpo con todas las consecuencias y en soledad- la materialidad de su intuición profética. Entre la visión y el esparto congelado, Herzog habla en Del caminar sobre hielo con la voz del que clama en el desierto. Habla para entenderse, habla para darle cuerpo a la marcha a través del frío y el silencio, para escribir la imagen pura que descubre y también la que él mismo origina.

"¿Dónde voy a dormir? Un sacerdote español decía misa en inglés defectuoso. Cantaba desafinado en un saturado micrófono, pero detrás de él la pared de piedra estaba recubierta de hiedra. Unos gorriones hacían un ruido infernal... estaban tan cerca del micro que no se entendía nada de lo que decía el sacerdote. Los gorriones habían sido amplificados miles de veces. Entonces, una pálida muchacha se desmayó en la escalera, y murió. Le frotaron los labios con agua fresca, pero ella escogió la muerte."

Texto: Javier Casacuberta / Ilustración: Manuel G. Cardero

Otros títulos para lectores de Del caminar sobre hielo

Cobra verde
Herzog, Werner (coord.)
Editorial Laia
1988
112 páginas
p.v.p 5,71 €
isbn: 9788476681930

The Cinema of Werner Herzog
Prager, Brad
Editorial Wallflower Press
2007
219 páginas
p.v.p. 28,45 €
isbn: 9781905674183

Un cine febril. Herzog y el enigma de Kaspar Hauser
Alfonso Crespo
Metropolisiana Ediciones 2008
120 páginas p.v.p. 20,00 €
isbn: 9788461214471

Kaspar Hauser
Werner Herzog
Elías Querejeta Ediciones
1976
158 pag
p.v.p. 9,00 €
isbn: 848527900X

Herzog on Herzog
Paul Cronin (ed.)
Faber on Faber
Londres
2002
340 páginas
p.v.p. 25,50 €
isbn: 978-0-571-20708-4

Caminar sobre hielo y fuego. Los documentales de Werner Herzog
Antonio Weinrichter (ed.)
Ocho y medio
Madrid
347 páginas
p.v.p. 20,00 €
isbn: 9788496582316

Anuncio una casa donde ya no quiero vivir
Bohumil Hrabal
Aleph Editores
1989
126 págs.
p.v.p. 10.70 euros
isbn: 84-7669-742-2

Bohumil Hrabal (Brno, 1914—Praga, 1997) desempeñó durante su juventud las más variadas profesiones. Muchas de las atmósferas y personajes de sus libros son consecuencia directa de ese historial. Trabajó como ferroviario (Trenes rigurosamente vigilados), empleado de una unidad de reciclaje de papel (Una soledad demasiado ruidosa), tramoyista en un teatro (Bodas en casa). Y también en una central metalúrgica: Anuncio una casa donde ya no quiero vivir. Siete relatos que transcurren entre almacenes y monos de trabajo y en los que la magia se filtra a través de la fragilidad de los personajes: “—Márchate —gritó el guardia—. ¡Y las demás, con las escoba a barrer los vagones vacíos!— vociferó y ordenó, pero las prisioneras sabían que se estaba disculpando. Fábricas, cervecerías, pensiones, esos son los escenarios. Pero leemos títulos como ‘Kafkiana’, ‘El ángel’ o ‘La traición de los espejos’.

A menudo la lógica narrativa se diluye y cuesta entender por qué suceden las cosas, en qué momento de qué historia nos encontramos. La fragmentación y el uso de la analogía como herramienta plástica generan escenas ambiguas, como si se nos estuviera relatando un sueño. Y en un sueño los detalles aparentemente arbitrarios suelen ser los más importantes: “Las manos de la vieja reposaban sobre su vientre como si palpara la espalda de un hijo perdido.” Muchas imágenes parecen sacadas de poemas, pero logran una nitidez difícilmente alcanzable mediante descripciones figurativas. Quizá por eso, toda una generación de cineastas checos encontró en los libros de Hrabal un soporte idóneo para su adaptación cinematográfica. Trenes rigurosamente vigilados (Jirí Menzel, 1966), que contó con Hrabal como coguionista, es buen ejemplo. Si a lo anterior añadimos el particular sentido del humor de Hrabal, el resultado es uno de esos libros a los que se vuelve buscando un estado de ánimo. Uno de esos libros que nos resistimos a prestar.

“Luego, por la mañana, pregunté: «Poldinka, ¿me quieres aún?» La próxima vez, cuando me despierte, preguntaré: «¿Duermes, Sumo Pontífice?» Un día, acaso, me acercaré el espejo a la boca y por una vez no se empañará.”

Texto: Andrés Navarro / Ilustración: Paula G.

Otros títulos para lectores de Anuncio una casa donde ya no quiero vivir

Una soledad demasiado ruidosa
Bohumil Hrabal
Ediciones Destino
1990
160 páginas
p.v.p: 6’95 euros
isbn: 84-233-1854-0

Yo que he servido al rey de Inglaterra
Bohumil Hrabal
Ediciones Destino
1989
272 páginas
p.v.p: 16,50 euros
isbn: 84-2333-1718-8

Trenes rigurosamente vigilados
Bhoumil Hrabal
El Aleph Editores
2006
128 páginas
p.v.p. 14 euros

Opiniones de un payaso
Heinrich Böll
Seix Barral
2008
isbn: 978-84-322-1954-2
p.v.p. 17,00 €

Heinrich Böll nació en 1917 y murió en 1985. Era católico y creía como creen los niños. En 1972 fue galardonado con el premio Nobel de Literatura. Opiniones de un payaso es un libro anterior a esa fecha.

Bello, seco, verdadero. Heinrich Böll se pone en la piel de un payaso (Heinrich Böll es un payaso) y habla. Así pues, tenemos frente a nosotros a toda la carga de un payaso, que es un artista raro, y a toda la carga de la religión. En medio, varios días en habitaciones ajenas o extrañas y un viandante que busca dinero con hambre y a espasmos y que muere lentamente de falta de amor, de las heridas que ha recibido de los hombres enfermos. Este viandante lúcido que camina consciente de la terrible levedad del humano, de la falta de compromiso, es Hans Schnier. Es también Víctor Bâton en Mis amigos, es Rüdiguer Vogler en Alicia en las ciudades, es Michael K en Vida y época de Michael K. Sí, pero Schnier, además, ama a Marie.

"Si es que ella tiene niños de Züpfner no podría ella vestirles ni con anoraks, ni con chubasqueros holgados, de tonos claros, debía dejar correr a sus niños sin abrigo, pues hablamos largo y tendido de toda clase de abrigos. También hablamos de pantalones largos y cortos, camisetas, calcetines, zapatos; ella debería dejar correr a sus niños desnudos por Bonn, si es que no quería sentirse prostituta o infiel."

Si un hombre ama de esta forma, queremos saber qué piensa del amor y de la muerte, de un padre y de una madre, de la religión con norma y sin sentimiento, de Dios, y queremos verle celoso por todas partes y hablando solo, explicándose el mundo en voz baja y mirándose las manos. Todo eso es este libro, todas esas son las opiniones de este payaso. Por eso es posible que leer más a Böll no sea tan importante, que aquí esté todo ya y de una vez.

Bello, seco, brutal, verdadero. Un libro que no es la prosa de Böll sino Böll. Un libro del que se espera que sólo se escriba una vez. Que asusta de tanto que ahonda, y al que nos abrazamos asustados. La mujer que busca es la mujer verdadera. En eso todos estamos de acuerdo.

Texto: Javier Casacuberta / Ilustración: Manuel G. Cardero

Otros títulos para lectores de Opiniones de un payaso

El honor perdido de Katherina Blum
Heinrich Böll
Seix Barral
Barcelona, 2007
160 páginas
isbn 978-84-322-2808
p.v.p. 18,00 €

Mis amigos
Emmanuel Bove
Pre-Textos
Valencia
152 páginas
isbn 84-8191-550-5
p.v.p. 15 €

Vida y época de Michael K
J. M. Coetzee
Debolsillo
Barcelona, 2007
192 páginas
isbn 978-84-8346-313-0
p.v.p. 7,95 €

De noche justo antes de los bosques
Bernard Marie Koltés
Pre-Textos
Valencia, 1989
48 páginas
isbn 84-87101-19-4
p.v.p. 5 €
Las manzanas de oro
Eudora Welty
Editorial Cátedra
2003
Colección Letras Universales
isbn: 978-84-376-2112-7
p.v.p. 15,20 €

Se cumplen cien años del nacimiento de Eudora Welty, escritora sureña de vida “resguardada”, como ella misma la definió en su escueta y delicada autobiografía. Pilar Marín, abre el prólogo a su edición de “Las manzanas de oro” con esta misma cita, que sigue: “Una vida resguardada puede ser también una vida atrevida. Porque todo atrevimiento serio procede del interior”. Este libro, que reúne siete relatos conectados y que es considerado por muchos como la obra cumbre de Welty, es también una prueba de ese atrevimiento, sólido y profundo, que vertebró su trabajo.

Inmersos en un espacio tan sensualmente descrito en sus detalles como borroso en lo real, los habitantes de Morgana, la ciudad creada para ellos, o ellos creados para esa ciudad, observan la vida de sus vecinos y en este proceso se construyen a sí mismos, definen lo que son, lo que no son, lo que desean y lo que se atreverán a desear.

No hace falta excusa alguna, aniversario alguno, para detenerse en este maravilloso juego de encaje en el que la realidad, la mirada y la memoria se entremezclan, ofreciéndonos fragmentos que nos hacen intuir más de lo que vemos, más de lo que sabremos nunca, con esa riqueza que sólo tiene la vida y ese tempo que sólo nos ofrece la literatura.

Texto: Catalina González / Ilustración: Paula G.

Otros títulos para lectores de Las manzanas de oro

Boda en el Delta
Eudora Welty
Ediciones Alfaguara, 2005

362 páginas
isbn 978-84-204-6750-4
p.v.p. 19,95 €

Cuentos completos
Eudora Welty
Lumen, 2009
608 páginas
isbn 978-84-264-1659-9
p.v.p. 28,90 €

Cuentos completos
Katherine Anne Porter
DeBolsillo, 2009
712 páginas
isbn 9788483468500
p.v.p. 7,95 €

Siete inviernos
Elisabeth Bowen
Pre-Textos, 2008
106 páginas
isbn 978-84-8191-860-1
p.v.p. 12,00 €

Eudora Welty in New York: Photographs of the Early 1930's
Museum of the City of New York
Noviembre 2008-Febrero 2009

Los testamentos traicionados
Milan Kundera
Tusquets Editores
1994
295 páginas
isbn
978-84-8310-914-4
p.v.p. 7,95 €

«Desde siempre odio, profunda, violentamente, a aquellos que quieren encontrar en una obra de arte una actitud (política, filosófica, religiosa, etc.) »

Sin la intervención, las ediciones y la energía de Max Brod, entusiasta seguidor y amigo íntimo de Kafka, probablemente nunca hubiéramos conocido su obra. Pero esa gratitud soslaya un detalle: antes de morir, Kafka le había confiado con absoluta precisión qué debía ser publicado y qué debía ser quemado. Bajo el palio de la admiración y la buena fe, Brod lo publicó todo: obras inconclusas, cartas personales, etc. A esa traición hay que sumarle, según Kundera, la ceguera moralizante con que interpretó y prologó las distintas ediciones.

«(Brod) siendo como era un hombre de ideas, no sabía qué es la pasión por la forma; sus novelas son tristemente convencionales; y sobre todo: no entendía nada del arte moderno. ¿Por qué, pese a ello, Kafka le quería tanto? ¿Acaso dejamos de querer a nuestro mejor amigo porque tenga la manía de escribir malos versos? »

La kafkología no es crítica literaria, dice Kundera, sino exégesis. Siendo él mismo un estudioso de Kafka, no duda en dinamitar algunas de las interpretaciones más reputadas sobre la obra del genio checo (no toca, por fortuna, los magníficos estudios de Elias Canetti y W. G. Sebald). También las obras de Stravinsky, Hemingway o Janácek, entre otros, han sufrido la miopía o el expolio de admiradores, analistas, familiares o traductores. El expolio suele camuflarse de homenaje. La miopía, a veces, es más contagiosa que la exactitud.

¿Dónde acaba la potestad de un autor respecto a su obra? ¿Dónde empieza el derecho de editores, traductores y amigos de un escritor sobre el destino póstumo de sus escritos? ¿Debe ser de dominio público cualquier devaneo privado que un escritor haya garabateado en una cuartilla?

Pero Kundera va más allá: ¿es lícito tildar de hipócrita a quien defiende posturas contrarias según hable en público o en privado? El libro es, en síntesis, un lúcido análisis de ese conflicto y esa frontera. Publicado antes de la proliferación de blogs y redes sociales, Los testamentos traicionados se revela como un libro profético, esclarecedor también para quien no haya leído una sola línea de Kafka o escuchado un lied de Stravinsky.

Texto: Andrés Navarro / Ilustración: Manuel G. Cardero

Otros títulos para lectores de Los testamentos traicionados
El arte de la novela

Milan Kundera
Tusquets Editores, 1987
182 páginas

isbn 978-84-8310-367-8
p.v.p. 14,00 €

La trampa del mundo: Milan Kundera, Novelista
Kvetoslav Chvatik
Tusquets Editores, 1996
200 páginas
isbn 978-84-7223-788-9
p.v.p. 12,50 €

La conciencia de las palabras
Elias Canetti
Fondo de cultura económica, 1981
366 páginas

isbn 978-968-16-1022-7
p.v.p. 9,62 €

Menos que uno. Ensayos escogidos
Joseph Brodsky
Siruela, 2006
440 páginas

isbn 978-84-9841-000-6
p.v.p 25,00 €

Un mundo dentro del mundo
Stephen Spender
El Aleph Editores, 2002
411 páginas
isbn 978-84-7669-580-7
p.v.p. 20,20 €

Léxico familiar
Natalia Ginzburg
Lumen,
2007
272 páginas
ISBN: 978-84-264-1600-1
p.v.p. 17,00 €


Léxico familiar son los diarios de lo que no le ocurre a Natalia Ginzburg, de lo que tiene alrededor pero no le configura, porque contarlo (estando ella fuera, viéndolo todo) es testimoniar que sucedió, no que le sucedió. Entre estos hechos podemos reconocer que hubo algunos que sí sucedieron frente a ella con más fuerza: fueron sucesos importantes Cesare Pavese, su primer marido, sus dos amigas de la madurez o la editorial donde estuvo trabajando. Los reconocemos porque son los momentos contados (cuatro, cinco en todo el libro, no más) donde Ginzburg en persona surge. Pero en todo lo demás -y también en esos momentos- nos parece que ella está sola, andando despacio y sin hacer ningún ruido, rodeada apenas con su prosa que se ríe de la prosa y atemoriza a los grandes narradores porque les tutea, pasando a unos centímetros del suelo entre su familia, de la que recuerda el léxico, un idioma que no habló, que escuchó hablar.

Esto es,
Natalia Ginzburg (1916-1991) escribe Léxico familiar para decir que estuvo allí pero, sobre todo, para dejar constancia de que convivió de forma más o menos epidérmica con todo eso. Que ella, en el léxico familiar, no es nadie más que un número de hermano: una niña silenciosa, un mujer silenciosa. Sabemos que los niños que no hablan hablan sin parar por dentro. Si le preguntáramos a Natalia Ginzburg, quizá viniendo de un viaje o de una cena, de madrugada, por el sentido de sus silencios nos diría: "en realidad, no tienen ningún sentido. Podría hablar, pero callo y entonces hago el silencio", como una vez dijo una chica francesa. Es el misterio de la niña Ginzburg, el misterio que de repente se abre de golpe por el viento en esta forma de escribir que parece de campo y que es de carácter, donde se agazapa y salta la poesía. Es el misterio que rodea a esta mujer que decide llamarse Ginzburg y no Levi. Leemos a Ginzburg para estar a su lado en el coche que nos lleva a su casa en las afueras. La leemos para alcanzar por contagio -tose Ginzburg, Ginzburg está en el aire- un poco más de lo secreto.

Texto: Javier Casacuberta / Ilustración: Paula G.

Otros títulos para lectores de Léxico familiar:
Querido Miguel

Natalia Ginzburg
Acantilado, 2000
216 páginas
978-84-9535-921-6

p.v.p. 11,50 €

Las palabras de la noche
Natalia Ginzburg
Pre-Textos, 2001
128 páginas
978-84-8191-399-6

p.v.p. 12,01 €

La luna y las hogueras
Cesare Pavese
Pre-Textos, 2002
197 páginas
978-84-8191-437-5

p.v.p. 17,00 €

El bello verano
Cesare Pavese
Pre-Textos, 2006
160 páginas
978-84-8191-730-7

p.v.p. 17,00 €

Con los ojos abiertos: conversaciones con Marguerite Yourcenar.
Entrevistas con Matthieu Galey
Editorial Plataforma
págs: 368
ISBN: 978-84-96981-27-0
p.v.p. 19,95 €

Hay quien se acerca a los libros en busca de conversación. Instalados en el mejor de los espacios posibles, con un dominio total del tiempo, uno abre el libro elegido, elegido, he aquí uno de los secretos de esta conversación perfecta, y escucha con la lentitud necesaria. Y como ocurre con toda clase de conversaciones, cuando merecen la pena, uno ya nunca deja de participar en ella.

Las entrevistas de Matthieu Galey, realizadas a lo largo de varios años y revisadas cuidadosamente por la autora, tocan toda clase de temas y Marguerite Yourcenar profundiza en la mayoría de ellos con ese tipo de intensidad, de exigencia, que impregna toda su obra. Reflexiones sobre los acontecimientos y personas que marcaron su biografía así como sobre el mundo en el que vive y frente al cual no deja nunca de posicionarse se suceden a lo largo de un recorrido que revisa sus obras fundamentales y ahonda en los procesos internos de su escritura.

Es un libro denso y sin concesiones, que recompensa como una de esas experiencias que se perciben verdaderas. Si quieren saber qué más les ofrece tendrán que leerlo, aunque Marguerite Yourcenar nos ofrece una posible respuesta cuando dice: “Todo escritor es útil, o es nocivo. Es nocivo si es farragoso, si deforma o falsifica (aún inconscientemente) para obtener un efecto o un escándalo; si se acomoda sin convicciones a opiniones en las cuales no cree. Es útil si ayuda a la lucidez del lector, lo desembaraza de timideces y de prejuicios, le hace ver y sentir lo que ese lector no hubiera visto ni sentido sin él.”

Texto: Catalina González / Ilustración: Paula G.

Mi Suicidio
Henri Roorda
Editorial Trama
2004
58 págs.
p.v.p. 7,50 €
978-84-89239-39-5

Sé de un niño de seis años que dijo a su padre: “eres viejo, te vas a morir, te pondrás duro y vas a vivir bajo la tierra”. En “Mi Suicidio” H. Roorda agita el envejecer, el durar, la rigidez fisiológica y la perpetuidad bajo el manto del lenguaje. En 1925 este profesor de matemáticas se dirigió a un amigo “He abusado mucho, de lo mío y de los demás, y eso es irreparable”. Luego terminó con su vida.

Dejó “Mi Suicidio”, una breve descripción del estar entre los hombres y su imposibilidad de continuar entre ellos. Sin alharacas, elegante, neutro y con las razones de peso concisas del punto sobre la i. Todo rimado en un confortable hilo productor de sonrisas. Deseaba una vida fácil y contemplativa imposible de alcanzar. Sin provisiones para la vejez y educado en una familia utópica y progresista que ya de niño le convirtió en el paladín de la criada, pronto comprendió que las buenas causas de la libertad de espíritu únicamente se presentan cuando se cuenta todos los días con los alimentos necesarios. El dinero es la vida futura, puede renovarla y permite al rico elegir. Los pobres sólo pueden continuar. Su persistente falta de provisión para el futuro fue una sólida razón en H. Roorda para desaparecer. Ni siquiera el vínculo que hace sufrir llamado matrimonio le habría salvado. Tampoco la moral, esa perversión que intimida al individuo y da derecho a castigarle. El durar que tanto se ambiciona le era incomprensible y sospechaba que se trataba mas bien de esperar. Se rebelaba ante esa norma de la espera. Rechazaba consagrar la vida como una preparación para la vejez pero contemplando a personas formales se decía “He ahí como debería haber vivido”. Él, que deseaba acariciar unos senos para no estar solo pensaba que el amor perdurable es vano, sentenciado por la naturaleza al acercamiento momentáneo de sexos y condenado a la tristeza por la imaginación. La literatura le era fútil y las conversaciones insípidas. Solo VER le hacía feliz. Pero no lo suficiente para que este jugador prosiguiera jugando sin aceptar las reglas de un juego creado por Dios, que simplemente no había podido hacer otra cosa. “Ese Dios que no se dice nada de nada”.

Texto: Sergio Valdeska / Ilustración: Paula G.

Otros títulos para lectores de Mi suicidio
El diálogo de la salud y otros diálogos filosóficos
Michelstaedter, Carlo
Marbot Ediciones
2009
978-84-936411-6-0
155 pág.
PVP 14,00 €

Por mano propia. Estudio sobre las prácticas suicidas
Cohen Agrest, Diana
Fondo de Cultura Económica
2007
978-950-557-722-4
331 pág.
PVP 18,00 €

Mortal de necesidad. La filosofía, la salud y la muerte
Gabilondo, Ángel
Abada Editores
2004
978-84-96258-02-0
197 pág.
PVP 16,00 €

La llama doble
Octavio Paz
Seix Barral
1993

224 páginas
p.v.p. 15,25 €
978-84-322-1111-9

Este no es un ensayo fácil, por varios motivos: a) tiene un tono academicista y como antiguo; b) cuando se ve al Paz poeta -dos frases- la cosa pierde mucho; c) el ensayo no depara sorpresas estructurales: es un repaso histórico al asunto, con un prólogo; d) algunas páginas, hacia el final, pierden ligeramente los papeles y se nos vuelven artículos de opinión; e) algunas ideas -caminando habitualmente en un justo medio poco tónico- no resultan nada atractivas.

Ahora bien, es un ensayo donde se intenta hablar de sexo, de erotismo y de amor. Un ensayo que reniega de los tratados al uso para profundizar en la persona y en la historia, hablando del cuerpoalma; de personas y no de doctrinas; de naturalezas y no de ideologías. Porque aporta algo de luz y porque apunta líneas de estudio interesantes -que él no tiene tiempo de abordar- es un ensayo que conviene tener en mente. Aunque no sea fácil.

Texto: Javier Casacuberta / Ilustración: Paula G.

Otros títulos para lectores de La llama doble
Sor Juan Inés de
la Cruz o las trampas de la fe
Octavio Paz
Fondo de Cultura económica
978-968-161211-5
673 páginas

La apariencia desnuda (La obra de Marcel Duchamp)
Octavio Paz
Alianza
2003
978-84-2067-081-2
208 páginas

El hombre sin atributos
Robert Musil
Seix Barral
2004
978-84-3222-774-5
1560 páginas

El collar de la paloma
Ibn Hazm
Alianza
1998
978-84-2063-430-2
368 páginas

Historia del Genji (Genji Monogatari)
Murasaki Shikibu
Atalanta
2005
978-84-9346-252-9

Cántico espiritual
San Juan de la Cruz
Crítica
2002
978-84-8432-388-4
1024 páginas

Escribir (Una antología)
Thoreau, H.D.
Pre-Textos
2007
108 págs.
PVP 10,00 €
isbn 978-84-8191-848-9

(fragmento)
No albergues dudas si no son agradables para ti. Mándalas a la taberna. No comas si no tienes hambre; no hay necesidad de ello. No leas los periódicos. Aprovecha todas las oportunidades que tangas para estar melancólico: sé tan melancólico como puedas y advierte el resultado. Regocíjate con el destino. En cuanto a la salud, tente por bueno y ocúpate de tus asuntos. ¿Quién sabe si ya estás muerto? No te detengas por temor: vendrán cosas más terribles y no dejarán de hacerlo. Los hombres mueren de miedo y viven de la confianza.... No te dediques a encontrar las cosas como crees que son...


"Escribir (Una antología)" de Henry David Thoreau podría titularse Cocinar palabras, o Hacer, o simplemente Estar. Títulos para un hombre que soñaba con una casa grande consistente en una sola habitación enorme, ruda, sustancial, primitiva, sin cielorraso ni revoque, con vigas y juntas al aire que soporten una especie de firmamento interior sobre nuestra cabeza. (de Walden)

Ilustración: Paula G.

Otros títulos para lectores de "Escribir (Una antología)"
Hombres representativos
Emerson, Ralph Waldo
Cátedra
Edición de Javier Alcoriza y Antonio Lastra
2008
103 pág.
PVP 10,00 €

Habla Walt Whitman
Pre-Textos
Selección, traducción y presentación de Rafael Cadenas
2008
122 pág.
PVP 10,00 €

El hombre que plantaba árboles
Giono, Jean
Olañeta
2007
74 pág.
PVP 8,00 €

Caminar
Thoreau, Henry David
Árdora Ediciones
2001
60 pág.
PVP 9,00 €



Dersu Uzala
Arseniev, Vladimir
DeBolsillo
2008
351 pág.
PVP 7,95 €
isbn 978-84-9793-884-6

Antes de conocer a Dersu, el oficial ruso Vladimir Arseniev expedicionario durante treinta años a la Siberia oriental, pensaba en los hombres primitivos como egoístas y en el sentimiento de humanidad como patrimonio del hombre civilizado. ¿Estaría equivocado? En 1902, acampados en la noche de la taiga apareció un cazador gold de hablar simple y bajo. Parecía modesto pero no humilde, de cincuenta y tres años y sin domicilio. Donde miraba sabía lo ocurrido, conocía todas las huellas y lo que las borraba y las hacía perdurar. Preveía lo venidero y sus acciones contemplaban el beneficio de quienes vinieran después. Como Marco Aurelio concebía el mundo como un ser viviente único. El y la naturaleza era una misma cosa. -Miro alrededor de mí y percibo el aire ligero y el tiempo no pesado…las colinas y la selva son como los hombres. Sudan, respiran como nosotros- . De un gran jabalí decía –Hay allí un hombre muy voluminoso. Un hombre vestido de otra manera, que conoce el engaño, la cólera y el resto.- Como nosotros a la leña que no ardía la llamaba “gente sucia”. Nunca se agitaba, era ponderado y evitaba toda demora. Nutría su vida de la acción de lo económico de ella y de la energía precisa para relacionar y transformar, esforzándose sin dañar su fuerza. Varias veces salvó la vida del capitán con el generoso reproche de –No entiendes nada-. Este es el relato de unas relaciones entre un ruso con su idea de finalidad y por ende felicidad y un cazador gold que como un espejo refleja y responde pero no retiene. Nada parece fijarse a él excepto Amba, el gran tigre de la selva que acecha, se muestra y desaparece. –Capitán. Es Amba, ¿comprendes? ¡Amba! El más astuto de los seres. Esta es la historia de una amistad a intervalos sin hasta cuandos ni despedidas, solo un adiós pensado o algún gesto como el de Dersu al ofrecer al capitán toda su fortuna, veintidós plantas de Gin-seng en una tierra escondida y sin dueño. Había perdido la vista, sentía la muerte y el oficial lo instaló en su ciudad rusa. Pero cuando le prohibieron disparar en la calle, cortar leña de los árboles y se enteró que el agua costaba dinero se fue. Murió a manos de gente mala.

Texto: Sergio Valdeska / Ilustración: Paula G.
(Publicado en LE MONDE diplomatique nº 154 Agosto 2008)

Otros títulos para lectores de Dersu Uzala
Sendas de Oku
Basho, Matsuo
Fondo de Cultura Económica
México, 2006
225 pág.
978-968-16-7868-5

PVP 28,00 €

La naturaleza y el espíritu
AAVV
José J. de Olañeta Editor
Palma de Mallorca, 2006
227 pág.
978-84-9716-502-0
PVP 17,00 €

El leopardo de las nieves
Matthiessen, Peter
Ediciones Siruela
Madrid, 2008
368 pág.
978-84-9841-246-8
PVP 22,00 €

Zen en el arte del tiro con arco
Herrigel, Eugen
Gaia Ediciones
Madrid, 2005
176 pág.
9788484451273
PVP 12,00 €